19 may. 2016

Un secreto a voces


Leer Nº 272

Es inevitable, y deseable, que los viejos paradigmas de lo occidental vayan redefiniéndose; envejeciendo unos con mejor salud que otros; quedando algunos obsoletos ante análisis socioculturales más hijos de un tiempo cada vez más frenético y viriliano. Hasta la intocable diferenciación de Bobbio entre libertad e igualdad, entre derecha e izquierda, puede estar mostrando tímidos signos de obsolescencia en una era pospolítica en la que un filme sobre el Che "restituye" al Che mismo, o la plaza que lleva su nombre al grupo Manouchian, entre otros de los muchos ejemplos de reciclaje funerario (de lo político) que Alain Brossat incluye en su Hartazgo.

Dado Ediciones acaba de traducir una nueva crítica de una mercantilización cultural cada vez más claustrofóbica e insoportable, aunque Brossat va un poco más allá y pone el foco en la seducción; en lo que neologísticamente llama el "gesto prostitucional" del arte y la cultura en general. En tal tesitura, el filósofo francés plantea preguntas que muchos de los lectores de esta reseña se han hecho, seguramente, más de una vez. Una muy jugosa inquiere sobre cómo es posible que el arte contemporáneo pretenda ser subversivo cuando, en el mejor de los casos, sirve a un nuevo régimen de normatividad... claramente integrada en el relato neoliberal.

Brossat analiza una serie de tópicos ubicuos de la segunda modernidad, como el "todo vale" y sus nada baladíes implicaciones políticas, la incoherencia y superficialidad -y rentabilidad- del eslogan "defensa de la cultura" o el modo en que hoy por hoy todo puede ser político, toda vez que ya nada lo es realmente. Todos y cada uno de los hitos por los que el autor nos lleva nos conducen a una seria recomendación: dado que la emancipación de la cultura con respecto al mundo de la mercancía solo puede ser ilusoria, llegará un momento en el que será preciso defenderse de la democracia cultural, y habrá que buscar los modos de hacerlo.

El gran Hartazgo cultural incluye una conversación con Brossat que hace las veces de anexo exegético del texto principal. Allí se revisitan las ideas más importantes del libro: la de la "democracia inmunitaria", la de ese nuevo régimen de normatividad en el que se "disuelven y reciclan los gérmenes de disensión transformándolos en elementos de ornamentación", la de la fabricación (manufacturing) del consenso contemporáneo por y para el capitalismo neoliberal, etc. Genet, Charlie Hebdo, Frente Nacional o Podemos son algunas de las etiquetas relativas a este añadido que, sin duda, vuelve más valiosa aún esta primera -y quién sabe si única- traducción española de Le grand dégoût culturel.